
TOKIO [EFE]. La cocina japonesa y el aceite de oliva, una combinación nada habitual en las costumbres gastronómicas de Oriente y Occidente, pueden dar muy buen resultado, como lo ha demostrado la prestigiosa Escuela de Nutrición Hattori de Tokio.
Un centenar de personas, la gran mayoría japonesas, acudió a la exhibición culinaria promovida por el Consejo Oleícola Internacional (COI), con sede en Madrid, con el fin de dejar patente que el oro líquido de la dieta mediterránea no tiene fronteras.
Shiberu Nakayama, profesor del Departamento de Cocina Japonesa de la escuela Hattori, preparó un menú kaiseki, o comida ligera tradicional en la práctica de la filosofía zen, con aceite de oliva extra virgen presente entre los ingredientes.
El cocinero nipón preparó ocho platos: salmón con ñame (tubérculo parecido al camote), sopa de tomate fría, sashimi de bonito ligeramente tostado, ensalada de mariscos y verduras con aderezo de pasta de ume (ciruela), tempura al gusto de Okinawa, ternera con pasta de soya, sushi al estilo California y ñame frito con fondant.
La preparación se realizó en el anfiteatro-cocina de la escuela Hattori, por donde pasaron hace un año varios de los grandes de la cocina española, como Ferrán Adriá, Juan Mari Arzak, Pedro Subijana y Carme Ruscalleda, entre otros.