
Hasta hace uno poco más de 20 años la brecha entra ciencia y gastronomía era inmensa.
La gastronomía tradicional, basada en conocimientos empíricos y heredera de recetas
milenarias, no era atraída por la ciencia. Pero, si todo aquello que nos rodea es tema de
estudio de alguna disciplina científica, ¿por qué la Gastronomía debía ser la excepción?
En 1988 los científicos Nicholas Kurti y Hervé This se formularon la misma pregunta y
dieron origen a la moderna Gastronomía Molecular.

Hasta hace uno poco más de 20 años la brecha entra ciencia y gastronomía era inmensa.
La gastronomía tradicional, basada en conocimientos empíricos y heredera de recetas
milenarias, no era atraída por la ciencia. Pero, si todo aquello que nos rodea es tema
de estudio de alguna disciplina científica, ¿por qué la Gastronomía debía ser la excepción?
En 1988 los científicos Nicholas Kurti y Hervé This se formularon la misma pregunta y
dieron origen a la moderna Gastronomía Molecular.
Se conoce como Gastronomía Molecular a la ciencia que estudia los principios de
las transformaciones culinarias con el propósito de investigar antiguos proverbios
gastronómicos, explorar recetas, introducir nuevos ingredientes o técnicas, crear nuevos
platos y, finalmente, lograr que el público general entienda cómo la gastronomía puede
contribuir al bienestar de la sociedad.
Según Peter Barham, autor de “The Science of Cooking”, la gastronomía molecular
es el tratado de la experiencia del comer como un todo, desde la adecuada selección
de ingredientes y la preparación del plato hasta la satisfacción del comensal. Es, por lo
tanto, una ciencia interdisciplinaria que involucra a la física, química, biología, bioquímica,
fisiología y psicología.
¿Por qué el huevo se vuelve sólido al cocinarlo?, ¿por qué la fruta se torna oscura al
cortarla? o ¿por qué el pan tostado es tan exquisito? El estudio de las transformaciones
culinarias ha logrado el entendimiento de preguntas tan sencillas como importantes
para la gastronomía.
La gastronomía molecular también ha permitido el empleo de algunas técnicas
innovadoras como la cocina al vacío, el uso del nitrógeno líquido, las mezclas por
ultrasonido para obtener emulsiones, el desarrollo de extractos aromáticos para
modificar el aroma y el sabor de distintos platos, la obtención de nuevas texturas por
el uso de gelificantes o de distintas enzimas para conseguir “pegar” trozos de diferentes
alimentos entre sí o presentarlos sin su recubrimiento habitual.
De igual manera, se estudia la experiencia del comer para entender la sensación de
placer del comensal. Un enfoque de cómo los cinco sabores básicos - dulce, salado,
amargo, ácido y umami – así como el aroma, la temperatura de los alimentos y otros
factores como el estado de ánimo y el ambiente pueden influir no sólo en la palatabilidad
y aceptabilidad de las comidas sino en la elección de alimentos saludables.
En la actualidad un gran número de escuelas de alta cocina ofrecen cursos experimentales
de gastronomía molecular que promueven el pensamiento crítico mediante la investigación
de los por qué de la culinaria. Sin duda una disciplina que seguirá creciendo y dando
resultados tangibles y beneficiosos para todos.