Para ver hechos realidad los deseos, el ritual manda que se despida el año tomando las "doce uvas de la suerte", una por cada mes, al compás de cada una de las doce campanadas de reloj que marcan la medianoche del 31 de diciembre.









Su objetivo es contribuir a la ordenación del viñedo español y la mejora de la competitividad de los vinos españoles. El Consejo de Ministros aprobó un Real Decreto por el que se regula el potencial de producción vitícola que tiene por objetivo contribuir a la ordenación del viñedo español y la mejora de la competitividad de los vinos españoles.

