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06 HISTORIA DE DIONISOS



LA HISTORIA DEL DIOS DEL VINO, DIONISOS


La fascinante historia del Vino comienza una calurosa tarde de verano, en un florido paraje del Olimpo, cuando el poderoso Zeus disfrutaba embelesado de los encantos de la hermosa Sémele, hija de Cadmo, rey de Tebas y de Hermione, hija de Marte y Venus. Lo que había sucedido entre ellos fue un amor a primera vista, intenso, con una desbordante pasión. El gran rey de los cielos, el muy poderoso Zeus estaba realmente enamorado y buscaba en todo momento la ocasión de encontrarse con su amada Sémele, esa tarde como prueba de su afecto, le juró amor eterno en una paraje del río Estigia y realizó con sus perfumadas aguas una significativa y mágica ceremonia. Escribió en la arena de la playa una declaración en la que decía que a partir de ese momento no existiría ninguna otra mujer para él y que siempre satisfacería todos sus deseos y cubrió de lirios la sentencia, como símbolo de amor para su dorada princesa... (JAC)



    Es también célebre la descomunal gresca de Dionisos con Penteo, hijo de Echion y Agave, la hija de Cadmo, hermana de Sémele y por lo tanto tía de Dionisos, pero sin saberlo ninguno de los dos. - Sucedió cuando Dionisos organiza una fiesta en el Citeron, lugar sagrado de Tebas, donde había llegado días antes y como de costumbre los danzantes de su comparsa vestidos con minúsculas prendas y olorosas guirnaldas repartían vino y amor a los concurrentes, mientras una extraña y desconocida música los embriagaba a la par que la nueva bebida.




    En Orcomene, fueron amistosamente recibidos por el rey, el acaudalado Minias, quien se había pasado la vida criando a sus tres hijas Alcathoe, Leucippe y Arsippe en la más absoluta y austera virtud de las artes y manualidades...



    Dionisos
    se encuentra en su largo periplo con muchos detractores y poderosos enemigos, como Licurgo, hijo de Drias, rey de los Edoni Tracios, quien desafía a Dionisos en plena ceremonia de homenaje a los dioses del Olimpo acusándolo de corrupción, tal fue el desorden originado por la pelea que las nodrizas dejaron caer al suelo los implementos sagrados que utilizaban en la liturgia.



    En Atenas son recibidos por Icaro, con quien Dionisos entabla una muy cordial amistad, mientras el hijo de Dédalo, le enseñaba sus nuevas y revolucionarias alas de cera que le permitían volar. Icaro se encargó de la responsabilidad de difundir y  sembrar la vid en toda esta región, que luego sería famosa por la calidad de sus vinos...



    La Historia de Dionisos.  
    En Etolia, los recibe el Rey de toda Caledonia, el Gran Eneo, que fue el primero en plantar las colinas de toda esta comarca con las vides que le entregó Dionisos, y por lo que ganó el sobrenombre del "viñatero". En el resto de su vida su fama de enólogo fue a la par que de valiente guerrero.



    Dionisos
    y su comitiva Utilizaron un precioso Trirreme, que les proporcionó Hermes, y pusieron proa rumbo al mundo entero; a los pocos días de navegación tuvieron un violento encuentro con unos piratas y como estaban desarmados fueron abordados fácilmente.



    LA INFANCIA DE DIONISOS

    El Tutor.  Hermes era un Dios muy especial, a poco de nacer, en la cumbre de la montaña Cilinio, en Arcadia, ya dio pruebas inequívocas de creatividad y versatilidad, que unidas a la fascinación y simpatía  constituían sus principales características. Había inventado la lira y la flauta con las que deleitaba a todo el mundo, mientras recorría las comarcas enseñando a las gentes los secretos de la fertilidad de los campos. Era adorado por los agricultores y los pastores  que eran sus amigos,  mientras  jugueteaba y engreía a las Ninfas, con las que tuvo varios hijos entre los que destacan Pan y Dafnis


    POR: ING. JAIME ARIANSEN CESPEDES - INSTITUTO DE LOS ANDES

    COMO EMPEZO ESTA HISTORIA.

    * La fascinante historia del Vino comienza una calurosa tarde de verano, en un florido paraje del Olimpo, cuando el poderoso Zeus disfrutaba embelesado de los encantos de la hermosa Sémele, hija de Cadmo, rey de Tebas y de Hermione, hija de Marte y Venus. Lo que había sucedido entre ellos fue un amor a primera vista, intenso, con una desbordante pasión. El gran rey de los cielos, el muy poderoso Zeus estaba realmente enamorado y buscaba en todo momento la ocasión de encontrarse con su amada Sémele, esa tarde como prueba de su afecto, le juró amor eterno en una paraje del río Estigia y realizó con sus perfumadas aguas una significativa y mágica ceremonia. Escribió en la arena de la playa una declaración en la que decía que a partir de ese momento no existiría ninguna otra mujer para él y que siempre satisfacería todos sus deseos y cubrió de lirios la sentencia, como símbolo de amor para su dorada princesa.