
El escenario es el mismo, pareciera ser que el mundo se detiene entre los vivos colores de un papel de regalo y las caricaturescas detonaciones de alguna bombarda vedada. Los saludos van acompañados de besos y apretones de mano más fuertes que los del resto del año; los abrazos cargan el clima de buenas vibraciones, y todo en nuestro quehacer adquiere –aunque sea solo por unas semanas- un delicioso sabor a fraternidad y compañerismo, que quisiéramos atrapar para que dure todo el año.


“Cuando los invitados están llegando al rancho, se oye el galope de varios caballos. Tita va a la puerta y ve a una compañía de revolucionarios y al mando de la tropa cabalga su hermana Gertrudis, se abrazan y dice: He venido a partir La Rosca de Reyes”
“Como Agua para Chocolate”
Laura Esquivel.