14 ESPAÑA
Una gastronomia con historia, sabrosa, olorosa, variada, creativa...
La gastronomía de España está englobada en la idealizada dieta mediterránea. Aunque, como ocurre en cada país, tanto en la zona latina como en la árabe, no se ajusta a sus parámetros. El consumo de carnes es mayor que el considerado ideal y, por ende, es menor el consumo de pescados, incluso en zonas costeras. El uso del aceite
de oliva es abundante, quizás más cercano en la actualidad a lo que la dieta indica, pero hasta principios del siglo XX era muy habitual el uso de grasas animales, sobre todo manteca de cerdo. La cantidad de frutas y verduras consumidas, aunque más alta que en otras culturas no mediterráneas, no se acerca a las cinco raciones recomendadas por dicha dieta...



El historiador, critico de arte y asesor gastronómico catalán Jaume Fàbrega, autor de unos 50 libros, clausuró ayer el XXXIV Curs Eivissenc de Cultura hablando de Jaume I i els països de llengua catalana: la formació d’un cuina nacional. «Una cocina nacional siempre se refiere a un espacio concreto. En este caso define el espacio que los geógrafos marcan como mediterráneo catalán, que llega hasta Murcia y Balears, creando la dinastía de los reyes de la Corona de Catalunya-Aragón, que eran muy gourmets y se preocupaban mucho por la mesa», apuntó a este periódico.

Receta del Doctor Thebussem. Coges hígado de cerdo, lomo y ave, lo rehogas con aceite y ajo frito; pero, por Dios, no lo comas, que todavía hace falta una multitud de cosas. Todo esto lo cueces mucho, porque de ese modo logras deshuesar las aves y (procediendo en buena lógica), que se desmenuce el lomo y el hígado, al cual colocas dentro de un mortero limpio, le machacas, en buena hora, por un colador lo pasas, y en el caldo donde todas estas carnes han cocido, con mucha calma lo embocas; si te gustan las especias, con especias lo sazonas. Después rallas pan; lo echas en el caldo, se incorpora a las referidas carnes, y toda una pasta forma que sacas in continenti, en grandes tarros colocas, lo conservas algún tiempo, librándolo de las moscas; y si quieres te lo comes, y si no, no te lo comas, que cada uno es muy dueño que su estómago y de su boca.

Si la base de la dieta mediterránea eran el trigo, el aceite de oliva y el vino, en Asturias la alimentación era bien distinta: el trío de productos más importantes era el formado por el maíz, la leche y les fabes. El clima, las difíciles comunicaciones con el resto del país y el reparto de las tierras en pequeñas parcelas hizo que la alimentación en Asturias -y en algunas otras regiones, como Galicia- siguiera un curso muy distinto al del resto de España. Además, algunos platos tradicionales, como la fabada y el arroz con leche, tienen menos de un siglo de vida. La historia de la alimentación en Asturias centró la conferencia ofrecida ayer en Laviana por el historiador Xuan Fernández Bas, una charla enmarcada dentro del curso «Alimentación y ciencias sociales» de la Universidad de Oviedo.